martes, 15 de mayo de 2012

Tierra de contrastes

Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros.
La baja densidad de población que posee la comunidad extremeña o la tradicional explotación sostenible de los recursos de la dehesa, han permitido que toda la región llegue al siglo XXI con un patrimonio medioambiental en excelente estado de conservación. 
La gran variedad de sus ecosistemas y paisajes, del bosque mediterráneo al caducifolio, de las zonas semiesteparias a algunos de los mayores humedales del continente europeo, sirven hoy de hábitat, e incluso de último refugio, a numerosas especies de flora y fauna. El valor ecológico de enclaves únicos, como el Parque Nacional de Monfragüe, declarado Reserva Mundial de la Biosfera, el protagonismo de los numerosos Centros de Interpretación distribuidos por toda la comunidad autónoma, o el esclarecedor dato de que casi el 30% del territorio regional se encuentre bajo algún tipo de protección medioambiental, revelan el papel que la naturaleza desempeña en la concepción global y en la identidad general de Extremadura.El creciente interés por los recursos turísticos naturales, y el respeto del que pueden hacer gala quienes visitan y se acercan a la naturaleza extremeña, son la gran recompensa al compromiso de mejora constante en las infraestructuras y en la dotación de los espacios naturales extremeños.